El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 21ª / Giornata 21ma: Astorga – Foncebadón

Km: 25,9 – km totales: 540,8 – ampollas / vesciche: 0 – totales: 3

Perfil de etapa. Guía Eroski Consumer / Profilo di tappa. Guida Eroski Consumer
Resumen de la etapa / Riassunto della tappa
Video de la etapa realizado por el escudero / Video della tappa realizzato dallo scudiero

[ESPAÑOL]

Tranquilidad y vuelta a los orígenes

La mañana del 13 de agosto nos levantamos con la sensación de haber descansado. Es cierto que el día anterior ha sido intenso, nos ha dado tiempo a hacer muchas cosas que normalmente no conseguimos hacer por algún motivo. La mayor parte de las veces porque terminamos la etapa más tarde o porque estamos cansados, pero en ocasiones sencillamente también porque no hay mucho que hacer en el lugar donde tenemos que pasar la noche. Más que un descanso para el cuerpo, el día de Astorga nos ha servido de reposo para la mente, lo que nos recuerda la importancia de darle un respiro de vez en cuando cambiando de actividad, realizando una pausa o introduciendo una sorpresa en la agenda de todos los días.

La etapa entre Astorga y Foncebadón es ascendente, pero el desnivel se salva poco a poco, por lo que la empresa no resulta difícil. Como en la vida, en el Camino es bueno acometer las dificultades con el ritmo adecuado, sabiendo dosificar el aliento para que nunca falte. Tal vez por ese ritmo sostenido pero viable que nos facilita el perfil de la etapa, o quién sabe si, más que nada, porque ayer fue un día en que repusimos fuerzas y nos cargamos de energías, cuando llegamos al final nos da la sensación de que hemos ido más rápidos que de costumbre. De hecho, los datos grabados por nuestros dispositivos lo confirman, lo cual nos hace sentir bien.

Paisaje con tetragrama / Paesaggio con tetragramma

Como la noche anterior habíamos tenido una cena abundante, rara avis que no sabemos si llegará a repetirse, no nos planteamos de momento entrar a desayunar a ningún sitio, pero cuando ya estamos casi saliendo de la ciudad, descubrimos un bar abierto y entramos a tomar café. A eso de las siete y diez ya la hemos dejado atrás, y apenas un minuto después estamos en el municipio de Valdeviejas, dejamos a la derecha el desvío que lleva al pueblo y, todo recto, nos dirigimos hasta la ermita del Ecce Homo, pequeña iglesia pegada a la carretera donde nos proporcionan gratis una segunda credencial, que nos viene muy bien, pues los espacios libres para sellos de la primera ya se nos están acabando. A la entrada del edificio hay una fuente con una lápida de mármol a su lado que repite la frase «La fe, fuente de salud» en nueve lenguas. Cuenta la leyenda que el nombre de esta ermita se debe a un milagro vivido por una mujer y su hijo que, mientras peregrinaban a Santiago, se acercaron a un viejo pozo que aquí había para beber agua, con tan mala suerte que el niño se cayó en él. Sin embargo, el episodio no terminó en tragedia, porque su madre invocó al Ecce Homo y entonces el nivel del agua empezó a subir, impulsando al niño hasta la superficie, de modo que la mujer pudo agarrarlo y salvarlo de un ahogamiento seguro. Muy al estilo de San Isidro, me parece a mí. Se ve que el santo labrador hizo escuela.

Ermita del Ecce Homo / Cappella dell’Ecce Homo

Poco después de la ermita, pasamos por encima de la autovía A6, que une Madrid con Galicia, y al cumplirse el quinto kilómetro de la etapa llegamos a Murias de Rechivaldo, pueblo que parece desierto a esa hora tan temprana y donde los bancos del parque parecen esperar a los padres y a los abuelos devotos, que quizá el día anterior estuvieron sentados allí viendo cómo sus hijos o sus nietos se divertían tirándose por el tobogán. Los ecos de las voces de los pequeños siguen por ahí merodeando entre los columpios y los balancines. Tal vez sea este pueblo uno de esos que en verano se llena de niños y que en invierno se aburre de esperarlos, mientras ellos crecen en las ciudades, creando una relación duradera con otras calles y otros parques públicos que los seducen más. O quizá esos juegos flamantes para los pequeños no sean más que la inversión planificada de un político idealista, una llamada a la infancia para que acuda cuanto antes a este pueblo de poco más de cien almas y consiga salvarlo de la desaparición definitiva.

Fuente de la ermita del Ecce Homo / Fontana davanti alla cappella dell’Ecce Homo

Después de Murias de Rechivaldo, seguimos por el andadero llamado Camino del Francés en dirección a Santa Catalina de Somoza y, como al llegar allí ya hemos pasado los nueve kilómetros de andadura, el hambre ha vuelto y nos concedemos, por fin, un desayuno. Las casas de este pueblo son rústicas, tienen los muros de piedra y los tejados a dos aguas. Sugieren inviernos fríos, tardes oscuras y chimeneas llenas de leña, pero ahora están disfrazadas de verano y la temperatura suave invita a salir al campo y a caminar. A partir de aquí nos alejamos de la carretera provincial. En realidad, está muy cerca y el poco tráfico que transita por ella se oye perfectamente desde nuestro andadero. Sin embargo, nos sentimos más arropados por la vegetación y, a pesar de que nuestro sendero y la carretera parecen estar jugando al escondite y serpean uno al lado de la otra para atravesarse incluso en alguna ocasión, no se terminan de reunir nunca. Mientras tanto ignoramos el asfalto y nos concentramos en los matorrales, en el piso de gravilla, en el entorno natural. Me doy cuenta de que la quemazón de mis ampollas extrañas hace tiempo que me ha abandonado. La noche ha sido difícil, pues he tenido que estar pendiente de la postura que adoptaba en la cama para evitar un roce molesto con las sábanas o con el colchón. Al comienzo del día estaban ahí, bien presentes aunque perfectamente soportables, pero ya no están. Por suerte, las sorpresas a las que nos somete el Camino también pueden ser agradables. Lo inexplicable no es necesariamente malo. La fortuna es tan fortuita como la desgracia y cuando cualquiera de las dos aparece solo podemos aceptarla con humildad o con resignación, según sea el caso.

Seres extraños en el cielo / Strani esseri in cielo

Después de Santa Catalina llegan El Ganso y Rabanal del Camino. Se trata de pequeños paréntesis urbanizados de la Maragatería que tal vez ya habrían dejado de existir si el Camino no los cruzara de un extremo a otro. Hemos recorrido ya once kilómetros desde Santa Catalina, pero la energía no se resiente demasiado. Al menos hasta ahora, porque la pendiente se hace más pronunciada durante los últimos kilómetros hasta llegar a Foncebadón, otro ejemplo más de núcleo resucitado gracias al Camino. Estamos en la cumbre del monte Irago, y se nota en la temperatura. Nos dirigimos a la Posada del Druida, para alojarnos como verdaderos peregrinos una vez más. Se acabaron los lujos asiáticos y las comodidades burguesas. Hoy volveremos a ser lo que nos hemos propuesto. Caminantes ligeros de equipaje.

Parque en Murias de Rechivaldo / Parco giochi a Murias de Rechivaldo

Pensamientos del día

1. El recuerdo del invierno abriga el espíritu. 

2. Un parque sin niños es la viva imagen de la esperanza.    

3. No olvides seguir caminando y verás que todo pasa.
Es poco a poco
como se salvan todos
los desniveles.

Índice de entradas

Entre Murias y Santa Catalina / Tra Murias e Santa Catalina

Poema de Travesía

Siguiendo con los poemas del capítulo madurez, el de hoy pretende mostrar que se ha llegado a esa edad en que, de alguna manera, se recoge la cosecha de lo que se ha ido sembrando a lo largo de la vida. El ser humano aprende después de muchos pasos, de numerosas relaciones que le enseñan otros puntos de vista, otras reacciones, otras formas de afrontar la existencia; después de sufrir pequeños o grandes reveses, de disfrutar en la misma medida de momentos estelares y de otros aparentemente insignificantes. Cada tramo es una muestra de pequeña ciencia cotidiana y todas ellas configuran el tesoro real que da valor al Camino, ese patrimonio único de cada ser que constituye su bagaje más valioso. Todo ello es un don concedido mucho antes de nacer, un presente inmerecido y concentrado simbólicamente en la capacidad de caminar erecto, de poder dar cada uno de los pasos como respuesta automática al deseo de avanzar, mientras se contempla el horizonte, meta última y primera al mismo tiempo. Final y principio cuyo disfrute merece un agradecimiento, y al que se llega solo tras haber asimilado las enseñanzas del Camino.

Cómo me gustaría estrechar la mano 
que sujeta el pincel.
Raquel Lanseros
Agradecimiento
El tamaño perfecto del cerebro, 
la destreza asombrosa
de ese primer pulgar opositor, 
el dominio del fuego,
la plasmación del símbolo
en las paredes yermas de las cuevas,
la conciencia de ser y de morir
y el consecuente rito funerario,
el uso habilidoso de herramientas diversas...

Entre todos los hitos de la historia 
del ser que represento cada día 
hoy agradezco más
ese elevarse cierto sobre el mundo 
para otear el horizonte,
alejar de la tierra los órganos vitales, 
liberar los diez dedos de las manos,
fortalecer las piernas
y modelar los músculos robustos de la espalda. 
Dominar el espacio girando sobre el torso
y poder elegir
la dirección del movimiento.
Agradecimiento
Desayuno en Santa Catalina de Somoza / Colazione a Santa Catalina di Somoza

[ITALIANO]

Tranquillità e ritorno alle origini

La mattina del 13 agosto ci alziamo con la sensazione di esserci riposati. È vero che il giorno prima è stato intenso, abbiamo avuto tempo per fare un sacco di cose che di solito non riusciamo a fare per vari motivi (la maggior parte delle volte finiamo troppo tardi la tappa, siamo stanchi, o non c’è molto da fare nei luoghi dove dobbiamo trascorrere la notte). Più che una tregua per il corpo, la giornata di Astorga ci è servita come riposo per la mente, e questo ci rammenta quanto importante sia darle un respiro ogni tanto cambiando attività, inserendo una pausa o introducendo una sorpresa nell’agenda di tutti i giorni.

La tappa fra Astorga e Foncebadón è ascendente, ma il dislivello si colma pian piano, per cui l’impresa non risulta difficile. Come nella vita, sul Cammino è conveniente affrontare le difficoltà a un ritmo giusto e saper dosare il fiato perché non venga a mancare. È magari per questo ritmo sostenuto ma fattibile grazie al profilo della tappa (o chi sa se più che altro perché nella giornata di ieri abbiamo recuperato le forze e ricaricato le energie) che quando arriviamo alla fine, sentiamo di essere stati più veloci del solito. Così ce lo confermano i dati registrati dai nostri dispositivi, e il fatto ci fa sentire bene.

Chiuso per ferie, di Andrea Zuppa.

Siccome la notte prima abbiamo cenato abbondantemente (rara avis che non sappiamo se si ripeterà) non pensiamo per il momento alla colazione, ma quando stiamo per uscire dalla città, scopriamo un bar aperto ed entriamo a prendere un caffè. Verso le sette e dieci abbiamo già superato i confini della cittadina e pochi istanti dopo siamo nella località di Valdeviejas, lasciamo a destra il bivio che porta al paese e, sempre dritto, andiamo verso la cappella dell’Ecce Homo, chiesetta attaccata alla strada dove ci forniscono gratis una seconda credenziale, che ci fa comodo perché gli spazi dove stampare i timbri sulla prima sono quasi esauriti. All’ingresso della piccola costruzione c’è una fontana con una lastra di marmo con iscritta una frase in nove lingue: «La fede, fonte della salute». Secondo una leggenda, il nome di questa cappella è dovuto a un miracolo vissuto da una donna e da suo figlio, che mentre erano in pellegrinaggio verso Santiago, si recarono a un vecchio pozzo che era in questo luogo per bere un po’ d’acqua, con così tanta sfortuna che il bambino scivolò dentro. Tuttavia, l’episodio non finì in tragedia perché sua madre invocò l’Ecce Homo e in quel momento il livello dell’acqua iniziò a salire, spingendo il bambino fino alla superficie. Così la donna lo afferrò e lo salvò da un annegamento sicuro. Proprio nello stile di Sant’Isidoro l’Agricoltore, direi. Si vede che lo stile del patrono di Madrid ha avuto successo.

El Ganso. Iglesia parroquial / Chiesa della parrocchia.

Poco dopo la cappella, passiamo sopra l’autostrada A6, che collega Madrid con la Galizia, e quando abbiamo completato il quinto chilometro della tappa, arriviamo a Murias de Rechivaldo, paese che sembra deserto a quest’ora e dove le panchine del parco giochi sembrano aspettare i genitori e i nonni devoti, che magari il giorno prima si sono seduti proprio lì a vedere come i loro figli o nipoti si divertivano su e giù per lo scivolo. L’eco delle voci dei piccoli continua a gironzolare attorno alle altalene e ai dondoli. Può essere che questo paese sia uno di quelli che d’estate si riempie di bambini e durante l’inverno si annoia ad aspettarli, mentre loro crescono nelle città e creano un rapporto duraturo con altre strade e altri parchi pubblici che li seducono di più. O magari questi giochi nuovi di zecca non sono altro che l’inversione pianificata di un politico idealista, una chiamata all’infanzia perché resti in questo paese di poco più di cento anime e ci riesca a salvarlo dalla scomparsa definitiva.

El Ganso. Iglesia parroquial / Chiesa della parrocchia.

Dopo Murias de Rechivaldo, proseguiamo sul sentiero chiamato Camino del Francés verso Santa Catalina de Somoza e, dato che quando ci arriviamo, abbiamo già superato i nove chilometri di camminata, la fame si fa sentire e ci concediamo, finalmente, la colazione. Le case di questo paese sono rustiche, con i muri di pietra e i tetti spioventi. Fanno venire in mente gli inverni freddi, i pomeriggi bui e i camini pieni di legna, ma adesso sono vestite d’estate, e la temperatura mite invita a uscire in campagna e camminare. Da qui in poi ci allontaniamo dalla strada provinciale. In realtà è molto vicina e il traffico che ci scorre sopra si percepisce perfettamente dal nostro sentiero. Ciò nonostante, ci sentiamo avvolti dalla vegetazione e, malgrado il fatto che la nostra via sterrata e la strada sembrano giocare a nascondino e serpeggiano l’una accanto all’altra per, addirittura, tagliarsi in qualche punto, non si ritrovano mai più. Nel frattempo ignoriamo l’asfalto e ci concentriamo sui cespugli, la ghiaia e l’ambiente naturale. Mi rendo conto che il bruciore delle mie strane vesciche mi ha abbandonato tempo fa. La notte è stata complicata, perché ho dovuto stare attento alla posizione che assumevo per evitare il contatto fastidioso con le lenzuola o con il materasso. All’inizio della giornata erano lì, chiaramente presenti anche se perfettamente sopportabili, ma adesso non ci sono più. Meno male che le sorprese a cui ci sottopone il Cammino possono essere anche piacevoli. L’inspiegabile non è necessariamente negativo. La fortuna è fortuita come la sventura e, quando si presenta una delle due, possiamo soltanto accettarla con umiltà o con rassegnazione, a seconda dei casi.

Nuvole, di Andrea Zuppa

Dopo Santa Catalina arrivano El Ganso e Rabanal del Camino. Sono piccole parentesi urbane nel territorio della Maragatería che magari avrebbero smesso di esistere se Il Cammino non li attraversasse da un estremo all’altro. Abbiamo già percorso undici chilometri da Santa Catalina e l’energia non vacilla troppo. Al meno finora, perché la salita diventa più pronunciata negli ultimi chilometri fino a Foncebadón, un altro esempio di località risorta grazie al Cammino. Siamo sulla cima del monte Irago, e lo dimostra la temperatura. Andiamo verso la Posada del Druida, per alloggiare di nuovo come veri pellegrini. Sono finiti i lussi asiatici e le comodità borghesi. Oggi torniamo ad essere quanto avevamo previsto. Camminatori leggeri di bagaglio.

Pajarillos confiados en Rabanal del Camino

Pensieri del giorno

1. Il ricordo dell'inverno riscalda il cuore.

2. Un parco senza bambini è l'immagine esatta della speranza.

3. Cammina, vedrai che tutto passa.
Sarà pian piano
che potrai superare
tutti i divari.

Indice del blog

Poesia di Travesía

Continuando con le poesie del capitolo maturità, quella di oggi vuole mostrare che si è arrivati a quell’età in cui, in qualche modo, si raccolgono i frutti di quello che è stato seminato durante la vita. L’essere umano impara dopo molti passi, dopo tanti rapporti che gli mostrano altri punti di vista, altre reazioni, altri modi di affrontare l’esistenza; dopo aver subito piccoli o grandi contrattempi, di essersi goduto nella stessa misura i momenti culmine e altri apparentemente insignificanti. Ogni tratta è un campione di piccola scienza quotidiana e tutti insieme formano il suo bagaglio più prezioso. Tutto ciò è un dono concesso molto prima di essere nati, un presente non meritato e concentrato simbolicamente nella capacità di camminare eretto, di poter fare ogni passo come risposta automatica al desiderio di andare avanti mentre si contempla l’orizzonte, traguardo ultimo e primo allo stesso tempo. Fine e principio la cui fruizione merita un ringraziamento, e dove si arriva soltanto dopo aver assimilato gli insegnamenti del Cammino.

Ringraziamento
Cómo me gustaría estrechar la mano 
que sujeta el pincel.
Raquel Lanseros
La misura perfetta del cervello, 
l’abilità inaudita
di quel primo pollice opponibile, 
il dominio del fuoco, 
l’espressione del simbolo
sulle pareti sgombre delle grotte,
la consapevolezza di essere e morire 
e il conseguente rito funebre,
l’abile utilizzo di utensili diversi...

Fra tutte le pietre miliari della storia 
dell’essere che ogni giorno rappresento 
ringrazio oggi di più
quel sollevarsi sicuro sopra il mondo 
per scrutare l’orizzonte,
allontanare dalla terra gli organi vitali, 
liberare le dieci dita delle mani,
rinforzare le gambe
e modellare i muscoli robusti della schiena. 
Dominare lo spazio girandosi sul torso
e poter scegliere
il senso del cammino.

Se fossi sicuro di chi devo ringraziare, 
gli sarei eternamente grato.
Ringraziamento

3 comentarios sobre “El Camino Inverso / Il Cammino Inverso – Jornada 21ª / Giornata 21ma: Astorga – Foncebadón

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