La ciudad del gran estuario

[ESPAÑOL]

En esta ciudad las calles del centro están llenas de turistas y de gente del lugar que pasea mirando escaparates, comiendo y bebiendo a todas horas (los cafés de la mañana, los almuerzos copiosos, las meriendas dulces, los aperitivos glamurosos o de andar por casa, las cenas acompañadas de conversación…). A la vuelta de cualquier esquina culinaria te puede asaltar el olor a fritanga, que —a Dios gracias—, se alterna con otros de frituras más nobles, de pescado a la plancha, de harinas horneadas. A pesar del invierno apenas iniciado, se pasea con mucho gusto en cualquier momento del día y no faltan los intrépidos que lo hacen en mangas de camisa. El visitante no se cansa de mirar a todos lados: iglesias barrocas, teatros imponentes, elegantes residencias privadas de familias antiguas: gótico delicado, renacimiento, neoclasicismo. Los edificios antiguos reconvertidos con ingenio y maestría en espacios recuperados al comercio o la restauración contrastan con la decrepitud de los inmuebles en ruinas abandonados a su suerte. Los locales de diseño reniegan de esos rincones donde se acumula la basura a la vista de todos. Y, curiosamente, a pesar de que alguien se ha empeñado en cubrir los monumentos de bombillas absurdas para recordar que estamos en Navidad, consiguiendo un efecto de dudoso gusto, hay una presencia que, al menos el turista de secano, percibe mucho más, pues respira oculta en las proximidades regalando su aliento inconfundible en bocanadas regulares: el mar Mediterráneo. ¿Dónde estoy?

La città del grande estuario

[ITALIANO]

In questa città le strade del centro sono piene di turisti e di gente del posto che passeggia mentre guarda le vetrine, che mangia e beve a qualsiasi ora del giorno (il caffè del mattino, i pranzi abbondanti, le merende dolci, gli aperitivi con glamour o di stile casalingo, le cene accompagnate dalla conversazione…). Dietro qualsiasi angolo culinario puoi essere intriso dall’odore di fritto esausto, che —grazie a Dio—, alterna con altri di fritture più nobili, di pesce alla piastra, di farine infornate. Nonostante l’inverno appena iniziato, si passeggia molto volentieri in qualsiasi momento della giornata e non mancano i coraggiosi che lo fanno in maniche corte. Il visitatore non si stufa di guardarsi attorno: chiese barocche, teatri possenti, eleganti residenze private di aristocratiche famiglie: gotico delicato, rinascimento, neoclassicismo. I vecchi palazzi convertiti con ingegno e maestria in spazi recuperati per il commercio o la ristorazione contrastano con la fatiscenza degli immobili in rovina abbandonati a se stessi. I locali di design rinnegano quegli angoli dove la spazzatura si accumula alla luce del sole. E, curiosamente, malgrado il fatto che qualcuno abbia insistito per coprire i monumenti con delle lampadine assurde al fine di ricordare che siamo a Natale, producendo così un effetto di dubbio gusto, c’è una presenza che almeno il turista che proviene da una terra asciutta percepisce molto di più, perché respira occulta nelle prossimità regalando il suo alito inconfondibile con delle boccate regolari: il mar Mediterraneo. Dove sono?

13 comentarios sobre “La ciudad del gran estuario

      1. En Argentina decía viajar jeje, pero el coche era feo. “Vamos de paseo, en un auto feo, pero no me importa, xq llevo torta” 😜.
        Son representaciones de piñas (no me refiero al ananá, eh), ¿no?

        Le gusta a 1 persona

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