Humahuaca y el Hornocal

[ESPAÑOL]

El día cuatro después de la Salinas tomamos un ómnibus de Purmamarca a Humahuaca. Tardamos casi hora y media en llegar. Después de instalarnos en el hostal, paseamos un poco por el pueblo y aprovechamos los últimos rayos de sol de la tarde hasta que el frío se hizo demasiado intenso.

Decidimos entonces seguir un consejo del recepcionista y pasamos al restaurante Pinocho de la calle Buenos Aires. Elegimos otra vez platos principales de carne (cazuela de cabrito y bife de chorizo), a lo que añadimos un vino de altura, es decir, producido en esta zona, donde las viñas están a miles de metros de altitud. El vino nos sorprendió muy positivamente. Era un Sirah 100% que se llamaba Sikuri. Según la etiqueta, el sikus es esa especie de armónica de madera típica de esta zona y el instrumentista que la toca se llama sikuri. Cuando el camarero nos dio algunas posibilidades para elegir nuestro vino, después de comunicarle nuestra decisión, nos preguntó: ¿sikuri? (en italiano, ‘¿(estáis) seguros?’). Nos pareció que el camarero nos veía dubitativos.

Sikuri, vino de altura.

Al día siguiente por la mañana recorrimos el pueblo. Sus calles típicas, sus mercadillos de artesanía, su placita principal… En lo esencial, no se diferencia de otros de la zona, pero tiene también su personalidad. Las principales atracciones son su catedral de Nuestra Señora de la Candelaria, con un retablo barroco, que no pudimos fotografiar, porque está prohibido; el cabildo; el monumento a los héroes de la Independencia, dedicado especialmente a los indígenas y afroamericanos que murieron en las batallas de Humahuaca y sus alrededores; el museo arqueológico, pequeño pero muy interesante, con tres momias prehispánicas muy bien conservadas, que dieron mucha información sobre las costumbres y las características de los primeros pobladores de la región.

Es muy interesante la visita guiada en el centro de interpretación del monumento a la Independencia, durante la cual nos explicaron que con él se trataba de homenajear a la base del ejército de las dos partes enfrentadas. De hecho, los afroamericanos habían llegado al puerto de Buenos Aires como esclavos y decidieron contribuir a la lucha por parte española como medio para conseguir la libertad.

Iglesia catedral de La Candelaria

A las 12:30 empezábamos nuestra excursión al Hornocal, sierra de la Quebrada de Humahuaca y principal atractivo turístico de esta zona. Sus laderas presentan unos originalísimos estratos de diferentes colores distribuidos en un meticuloso zigzag que recuerda a esas geometrías de la naturaleza tan sorprendentes. En los cuarenta minutos que duraba el trayecto, nuestro guía nos dio mucha información sobre todo lo que encontrábamos por el camino.

Por ejemplo, al pasar por un pequeño cementerio a la salida del pueblo, nos comentó que, según la tradición, a los seres queridos se los enterraba en la parte más alta del municipio, porque de ese modo estaban más cerca de dios. Las cruces estaban decoradas con flores muy vistosas, y ese detalle sirvió para que comparara sus tradiciones funerarias con las del pueblo mexicano. Como en la película Coco — comentó.

Monumento a la Independencia. Vista frontal.
Monumento a la Independencia. Vista lateral.
Monumento a la Independencia. Detalle. Incluye imagen de una mujer con su hijo a la espalda, homenaje al papel de las mujeres en la lucha.

Según él, el día de los difuntos se celebra allí como en México, pero ellos no pintan calaveras ni llevan comida al cementerio. Por el contrario, todas las celebraciones se realizan en casa de la abuela, que es la persona más importante de la familia. En su sociedad matriarcal “si la abuela dice rojo, es rojo”.

Otra información interesante que compartió con nosotros es que los cactus que estamos acostumbrados a ver en esta provincia se llaman cardones y que en los alrededores de Humahuaca están muy sanos, al contrario de lo que sucede en otros lugares próximos, porque aquí no hay vides, que le suelen contagiar las plagas que padecen.

Monumento a la Independencia. Detalle.

Al pasar cerca de un pequeño grupo de vicuñas, nos las describió como animales sensibles y frágiles, imposibles de domesticar. Pueden morir de estrés, infarto o depresión, y tienen un cuello tan delicado que, si caen de mala manera, pueden llegar a partírselo y morir al instante. El guanaco es el otro camélido sudamericano silvestre, al contrario que la llama y la alpaca (domesticados), de los que se consume la carne y la lana.

El mirador del Hornocal se encuentra a 4350 metros de altitud y, aunque poco a poco vas descubriendo la hermosísima vista que te espera al llegar a la cumbre, tenerlo ante tus ojos por completo produce un pellizco en el corazón que te hace contener el aliento. No es una exageración. Es emocionante encontrarse ante él. Un regalo de la naturaleza para los ojos de los seres humanos. De nuevo las fotos no hacen justicia a la realidad, lo que, lejos de ser un defecto, es una fortuna. El día que seamos capaces de reproducir con la máxima fidelidad las maravillas de la naturaleza, nos habremos encadenado definitivamente a las pantallas y perderemos para siempre todo interés a seguir explorando los rincones desconocidos de nuestro entorno.

Puesto del mercado. Foto de Andrea Zuppa.

[ITALIANO]

Il giorno 4, dopo la visita alle Salinas, abbiamo preso un ómnibus da Purmamarca a Humahuaca. Ci abbiamo messo quasi un’ora e mezza per arrivare. Una volta sistemati nell’ostello, abbiamo fatto una breve passeggiata per il paese, godendoci gli ultimi raggi di sole del pomeriggio, finché il freddo non è diventato troppo pungente.

Alrededores del monumento. El secreto de los cactus. Foto de Andrea Zuppa.

Abbiamo allora deciso di seguire il consiglio del signore della reception e ci siamo diretti al ristorante Pinocho, in calle Buenos Aires. Anche stavolta abbiamo scelto piatti di carne: una cazuela di capretto e un bife de chorizo, accompagnati da un vino “di altura”, cioè prodotto in questa zona, dove i vigneti crescono a migliaia di metri di quota. Il vino ci ha piacevolmente sorpreso: un Syrah 100%, dal nome Sikuri. Secondo l’etichetta, il sikus è una sorta di flauto di legno tipico di queste terre, e chi lo suona è chiamato sikuri. Quando il cameriere ci ha presentato alcune opzioni e noi abbiamo scelto questo vino, ci ha chiesto: Sikuri? Ci è parso quasi che ci trovasse un po’ esitanti.

La mattina successiva abbiamo dedicato un po’ di tempo a visitare il paese: le sue stradine caratteristiche, i mercatini di artigianato, la piazzetta centrale…Nel complesso, non si differenzia molto da altri centri della zona, ma possiede comunque una sua personalità.

Cardones en los alrededores del monumento. Foto de Andrea Zuppa.

Le principali attrazioni sono la cattedrale di Nostra Signora della Candelaria, con un prezioso altare barocco, che non abbiamo potuto fotografare perché è vietato ; il cabildo; il monumento agli eroi dell’Indipendenza; e il piccolo ma interessantissimo museo archeologico, che custodisce tre mummie preispaniche perfettamente conservate. Questi reperti hanno fornito preziose informazioni sulle usanze e sulle caratteristiche dei primi abitanti della regione.

Molto interessante anche la visita guidata al centro di interpretazione del monumento all’Indipendenza, durante la quale ci hanno spiegato che l’opera intende rendere omaggio alla base dell’esercito di entrambe le parti in conflitto (indigeni e afroamericani). In effetti, molti di questi erano arrivati al porto di Buenos Aires come schiavi e avevano scelto di combattere a fianco della corona spagnola, nella speranza di ottenere così la libertà.

Patio del museo arqueológico

Alle 12:30 è partita la nostra escursione all’Hornocal, la catena montuosa della Quebrada de Humahuaca che rappresenta la principale attrazione turistica della regione. Le sue pendici mostrano strati di roccia dai colori vivacissimi, disposti in un meticoloso zigzag che ricorda quelle geometrie sorprendenti che solo la natura sa creare. Durante i quaranta minuti di tragitto, la nostra guida ci ha riempito di informazioni su tutto ciò che incontravamo lungo la strada.

Ad esempio, passando accanto a un piccolo cimitero appena fuori dal paese, ci ha raccontato che, secondo la tradizione, i defunti venivano sepolti nella parte più alta del comune, così da essere più vicini a Dio. Le croci erano decorate con fiori coloratissimi, un dettaglio che lo ha portato a paragonare queste usanze funerarie a quelle del popolo messicano. “Come nel film Coco” — ha commentato.

Vicuñas de camino al Hornocal
Mirador del Hornocal. Foto de Andrea Zuppa.

Secondo lui, il Giorno dei Defunti qui si celebra un po’ come in Messico, ma con alcune differenze: non si dipingono teschi né si portano cibi al cimitero. Al contrario, tutte le celebrazioni avvengono a casa della nonna, la persona più importante della famiglia. In questa società matriarcale, “se la nonna dice rosso, è rosso”.

Ladera del Hornocal. Foto de Andrea Zuppa.
Pastos y montañas. Foto de Andrea Zuppa.

Un’altra curiosità che ha voluto condividere con noi riguarda i cactus tipici di questa provincia, chiamati cardones. Nella zona di Humahuaca crescono in ottima salute, a differenza di quelli di altre località vicine, dove spesso vengono attaccati da parassiti trasmessi dalle viti. Nella zona del Hornocal, infatti, la vite non si coltiva, e i cardones ne restano così protetti.

Passando accanto a un piccolo gruppo di vigogne, la guida ce le ha descritte come animali estremamente sensibili e fragili, impossibili da addomesticare. Possono morire di stress, di infarto o persino di depressione; hanno un collo così delicato che, se cadono male, rischiano di spezzarselo e morire all’istante. Il guanaco è l’altro camelide sudamericano selvatico, a differenza della lama e dell’alpaca (entrambe domesticate) di cui si consumano sia la carne sia la lana.

Cicatrícese de la Tierra. Foto de Andrea Zuppa.

Il belvedere dell’Hornocal si trova a 4.350 metri di altitudine e, anche se lungo la salita si comincia a intravedere la splendida vista che ti aspetta in cima, trovarsi davanti l’intero panorama è un’emozione che stringe il cuore e toglie il respiro. Non è un’esagerazione: è davvero commovente. Un dono della natura agli occhi dell’uomo. Ancora una volta, le fotografie non rendono giustizia alla realtà. Ma, lungi dall’essere un difetto, questo è forse un bene: il giorno in cui saremo in grado di riprodurre con assoluta fedeltà le meraviglie della natura, saremo definitivamente incatenati agli schermi e avremo perso per sempre il desiderio di esplorare i luoghi sconosciuti che ci circondano.

Visitantes primerizos. Foto de Andrea Zuppa.

3 comentarios sobre “Humahuaca y el Hornocal

Replica a franciscodelmoralm Cancelar la respuesta