Rosario bajo el sol / Rosario sotto il sole

[ESPAÑOL]

No hay nada como que cambie el tiempo para poder apreciar la ciudad con otra perspectiva. O mejor dicho, para poder apreciar otra ciudad. Inicialmente, Irene y Lalo nos habían preparado una excursión hasta la ciudad de Victoria (provincia de Entre Ríos, en la otra orilla del Paraná), para subir después hasta la ciudad que lleva el nombre del río, y volver a Santa Fe por el túnel subfluvial. Sin embargo, el clima dictó sentencia y nos obligó a cambiar de planes. Después de una jornada pasada por agua, hízose por fin la luz y el panorama cambió completamente.

Fachada del Club Español de Rosario

Una vez visible el paisaje con todos sus matices y temperaturas, la primera cita de la mañana fue en el Club Español, cuya sede merece por sí sola una visita con los ojos muy abiertos. Allí nos esperaba Adriana Ahumada, presidente de la Casa Balear, que tiene sede en el edificio del Club. Nos recibió en la Sala del Directivo y nos hizo una primera introducción a la historia de la institución, a la espera de Alicia Ponce, que tras 45 años trabajando allí, era la persona ideal para hacernos de guía.

El Club Español fue fundado en 1883, pero no hasta 1912 cuando empezó a construirse la sede actual, obra del arquitecto mallorquín Francisco Roca i Simó. La influencia del Modernismo europeo es evidente tanto en la fachada como en todos los detalles arquitectónicos y decorativos de las diferentes estancias.

Escalera central del Club Español
Vidriera central vista desde abajo

La planta del edificio es simétrica y se articula en torno a la escalera central. Una mirada al techo descubre el esplendor de la vidriera superior, con el escudo de España en el centro y la araña que desciende desde lo más alto abriéndose paso con sus motivos florales. Entre los varios salones sobresale el Salón de Baile, con sus suelos de madera de roble y sus vidrieras verticales, que dan al balcón principal.

Estrada principal vista desde la escalera

Todos estos espacios, que antaño servían para organizar bailes de gala y recepciones oficiales, hoy se utilizan para las actividades de los diferentes casas regionales: balear, vasca, catalana, castellana, andaluza… En gran medida se enseñan danzas regionales, incluido el flamenco, que ocupa el sótano del inmueble.

Ascensor original de principios del s. XX

A pocos metros de la entrada se encuentran la cafetería, a la izquierda, y la biblioteca, a la derecha, que lleva el nombre de Federico García Lorca. El poeta visitó el Club en 1933 e incluso tocó el piano para los presentes.

El resto del día transcurrió entre paseos y paradas técnicas. La primera de ellas en el célebre café El Cairo, que en los últimos años ha ganado en glamour, pero sigue siendo lugar de encuentro y de tertulias. Algunas de ellas tienen lugar en la mesa de los Galanes, ilustres tertulianos de la talla de Fontanarrosa y Serrat (Joan Manuel), venerado en estas tierras. Por cierto, en este caso el menú fue carlito de Rosario y limonada con jengibre y menta.

Sala flamenca del Club Español

Después de comer continuamos paseando por el centro, lleno de viejos edificios modernistas, cuya conservación no es siempre la mejor posible. La peatonal Córdoba aglutina comercios, librerías, cafeterías y permiten percibir el carácter vital de los rosarinos. Desde allí llegamos a la Biblioteca Argentina, centro cultural con sala de lectura que organiza muchas actividades gratuitas, clases y seminarios de los más variados temas. También alberga pequeñas exposiciones. Actualmente muestra una serie de libros que fueron enterrados por sus propietarios durante el proceso (dictadura militar) y que décadas después han sido recuperados por los descendientes de aquellos. Algunos tenían títulos tan sospechosos como Alberti para niños.

Biblioteca del Club Español
Cafetería del Club Español
Esquina del Café El Cairo

Por fin llegamos al Bulevar Oroño, que, desde el primer recorrido en coche bajo la lluvia de 48 horas antes, me había parecido muy digno de ser pateado a la luz del día. No me equivocaba. Aunque no lo anduvimos en toda su extensión, caminamos entre sus palmeras altísimas y entre vendedores ambulantes de churros, garrapiñadas y tortilla de maíz. Muchos de los edificios más señoriales de la ciudad se encuentran aquí, incluida la sede de la Dante Alighieri, enfrente de cual hay colocados bustos de Dante y Virgilio.

Ventanal del café El Cairo
Carlito de Rosario

La Municipalidad ha colocado algunas placas en recuerdo de palacetes desaparecidos que hacen pensar en un pasado glorioso. Muchos de ellos han sido sustituidos por construcciones modernas que desentonan con el entorno, o incluso de escaso valor arquitectónico. Se ve que el ser humano comete los mismos pecados en cualquier latitud. Aún así, el bulevar Oroño bien vale un paseo con los ojos abiertos.

[ITALIANO]

Quando cambia il tempo è facile avere un’altra immagine della città. O meglio, vedi un’altra città. Inizialmente, Irene e Lalo ci avevano preparato un’escursione fino a Victoria (in provincia di Entre Ríos, sull’altra sponda del Paraná), per poi salire fino a Paraná, e tornare a Santa Fe attraverso il tunnel subfluviale. Tuttavia, il clima ha deciso e ci ha costretto a cambiare piano. Dopo una giornata trascorsa sotto la pioggia, finalmente luce fu e il panorama è completamente cambiato.

Quando il paesaggio si è finalmente svelato in tutta la sua varietà di sfumature e temperature, il primo appuntamento della giornata ci ha portati al Club Español, un luogo che già da solo vale la visita, tanto è affascinante. Ad accoglierci c’era Adriana Ahumada, presidente della Casa Balear, che ha la sua sede proprio all’interno dello stesso edificio. Ci ha ricevuti nella Sala del Direttivo, dove ci ha offerto una prima introduzione alla storia dell’istituzione, mentre attendevamo l’arrivo di Alicia Ponce: con i suoi 45 anni di esperienza lì, era senza dubbio la persona perfetta per farci da guida.

Casa natal de Che Guevara

Il Club Español fu fondato nel 1883, ma fu solo nel 1912 che iniziò la costruzione della sua attuale sede, progettata dall’architetto maiorchino Francisco Roca i Simó. L’influenza del Modernismo europeo è evidente, sia nella facciata che nei numerosi dettagli architettonici e decorativi che caratterizzano i diversi ambienti dell’edificio.

Edificio modernista de la cafetería “La Sede”

La pianta dell’edificio è simmetrica e si sviluppa attorno alla maestosa scalinata centrale. Basta alzare lo sguardo verso il soffitto per ammirare lo splendore della vetrata superiore, al cui centro campeggia lo stemma della Spagna, mentre un grande lampadario scende dall’alto, aprendosi con eleganti motivi floreali. Tra le varie sale spicca il Salone da Ballo, con il suo pavimento in rovere e le alte vetrate verticali che si affacciano sul balcone principale.

Tutti questi spazi, un tempo destinati a balli di gala e ricevimenti ufficiali, oggi ospitano le attività delle diverse case regionali: balearica, basca, catalana, castigliana, andalusa… Gran parte delle attività è dedicata all’insegnamento delle danze tradizionali, incluso il flamenco, che trova la sua sede nel seminterrato dell’edificio.

A pochi metri dall’ingresso si trovano, sulla sinistra, la caffetteria e, sulla destra, la biblioteca, intitolata a Federico García Lorca. Il celebre poeta visitò il Club nel 1933 e, in quell’occasione, si esibì persino al pianoforte davanti ai presenti.

Casa de España

Il resto della giornata è trascorso tra passeggiate e soste strategiche. La prima è stata nel celebre Caffè El Cairo che, pur avendo guadagnato un tocco di glamour negli ultimi anni, continua a essere un punto di ritrovo animato e un luogo di vivaci conversazioni. Alcune di queste si svolgono proprio al tavolo dei “Galanes”, frequentato da illustri habitué come Fontanarrosa e Joan Manuel Serrat, molto amato da queste parti. Per la cronaca, il nostro menù prevedeva un carlito di Rosario e una limonata con zenzero e menta.

Centre Català

Dopo pranzo abbiamo proseguito la passeggiata nel centro della città, costellato di antichi edifici in stile modernista, la cui conservazione purtroppo non sempre è all’altezza del loro valore storico. La via pedonale Córdoba raccoglie negozi, librerie e caffetterie, offrendo uno spaccato autentico dell’energia e del carattere vivace dei rosarini. Da lì abbiamo raggiunto la Biblioteca Argentina, un importante centro culturale con sala di lettura, che ospita numerose attività gratuite, corsi e seminari su temi tra i più vari. All’interno si trovano anche piccole mostre temporanee. Quella attualmente in corso espone una toccante raccolta di libri che, durante la dittatura militare, furono seppelliti dai loro proprietari per proteggerli, e che oggi sono stati recuperati dai loro discendenti. Alcuni titoli erano considerati così “sospetti” da essere messi al bando, come ad esempio Alberti per bambini.

Siamo infine arrivati al Boulevard Oroño che, sin dal primo passaggio in auto sotto la pioggia, due giorni prima, mi era sembrato un luogo da esplorare a piedi con la luce del giorno. E non mi sbagliavo. Pur non percorrendolo per intero, abbiamo passeggiato sotto le sue altissime palme, tra venditori ambulanti di churros, mandorle caramellate e tortillas di mais. Alcuni tra gli edifici più eleganti e imponenti della città si affacciano proprio su questo viale, compresa la sede della Dante Alighieri, di fronte alla quale si trovano i busti di Dante e Virgilio.

Il Comune ha collocato alcune targhe commemorative in ricordo dei palazzi scomparsi, che evocano un passato di grande splendore. Molti di essi sono stati sostituiti da edifici moderni che stonano con l’ambiente circostante, o che possiedono scarso valore architettonico. È evidente che l’essere umano commette gli stessi errori a qualsiasi latitudine. Nonostante ciò, il Boulevard Oroño merita comunque una passeggiata, con gli occhi ben aperti per coglierne ogni dettaglio.

Bulevar Oroño

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