El gran salto (1.ª parte)

[ESPAÑOL]

Cuando uno se mueve por un país inmenso, como es Argentina, con climas que van desde el subtropical hasta el polar, cualquier desplazamiento interno puede proporcionar grandes sorpresas.

Las horas de ayer las dedicamos a movernos de un lugar a otro. Gracias a la magia potagia de Aerolíneas Argentinas, todas nuestras reservas de vuelos directos se habían multiplicado por dos y sus trayectorias se doblaron como alambres para pasar a la fuerza por Buenos Aires. Los tiempos se alargaron y lo que pudo haber sido un visto y no visto se convirtió en más de cinco veces el tiempo que habríamos empleado en un principio.

Vista del río Paraná y de la ciudad de Rosario desde el cielo

A eso de las seis y media aterrizamos en Iguazú, envueltos en un paisaje verde y espeso y un atardecer amarillento que añadía a la atmósfera un toque misterioso.

Nos dio tiempo a instalarnos en el hotel, a dar un paseo hasta la zona más comercial y comer un milanesa bien rica que nos volvió a recordar las aficiones carnívoras de este pueblo, aunque no las habíamos olvidado.

Nos acostamos pensando en que al día siguiente (hoy) nos esperaban grandes descubrimientos.

El Aeroparque de Buenos Aires

[ITALIANO]

Quando ci si sposta in un Paese vasto come l’Argentina, con climi che vanno dal subtropicale al polare, ogni viaggio interno può riservare grandi sorprese.

La giornata di ieri è stata interamente dedicata agli spostamenti. Grazie alla “magia” delle Aerolíneas Argentinas, tutte le nostre prenotazioni per voli diretti si sono misteriosamente raddoppiate, e i tragitti si sono contorti come fili di ferro, obbligandoci a passare — per forza — da Buenos Aires. I tempi si sono allungati e quello che avrebbe potuto essere un viaggio lampo si è trasformato in un’odissea durata più di cinque volte il previsto.

Verso le sei e mezza siamo atterrati a Iguazú, accolti da un paesaggio verde, fitto e avvolgente, mentre un tramonto dorato conferiva all’atmosfera un tocco quasi misterioso. Abbiamo fatto in tempo a sistemarci in hotel, a fare una passeggiata nella zona più commerciale e a gustare una deliziosa milanesa, che ci ha subito riportato alla mente — come se ce ne fossimo dimenticati — l’anima decisamente carnivora di questo popolo.

Siamo andati a dormire con la sensazione che il giorno successivo (cioè oggi) ci avrebbe regalato grandi scoperte.

Un comentario en “El gran salto (1.ª parte)

Deja un comentario